Mirando álbumes de fotos, cayó en mis manos uno de un viaje que hice de tres meses por Estados Unidos en el año 1992, todo ocurrió porque tenía un familiar en Virginia y de alguna manera me invitó a su casa y después de casi dos años preparando tan ansiado viaje, crucé “el charco por primera vez” lo hice desde Madrid-Nueva York, siendo la primera vez que también montaba en avión, sin idea de inglés allí me embarqué.
En América todo me pareció gigantesco, las autopistas, los aeropuertos, los edificios, los centros comerciales, todo a lo grande, la imagen que yo tenía era el de las películas, y realmente era así, los coches de policías, los taxis, el autobús amarillo con líneas negras de los niños para el colegio, (el school bus), las canchas de baloncesto en los parques, los campos de béisbol, los americanos con sus camisas de leñadores de cuadros rojos y negros y las gorras de sus equipos preferidos, y en casi todos los jardines de las casas una bandera de barras y estrellas, los restaurantes de comidas rápidas: Mac Donald, Taco Bell o Pizza Hut, sus conocidas cervezas: Budweiser, Coors o Miller, también personas muy culturistas y deportistas y otras todo lo contrario obesos hasta limites inimaginables. Los Estados Unidos es un país de grandes contrastes, donde todo toca los límites extremos, desde las grandes mansiones de los famosos a los “homeless” los mendigos que van siempre empujando un carrito de supermercado con todas sus pertenecías, con el paso del tiempo ya también los tenemos por nuestro país, (lo copiamos todo).
En la estancia que estuve por aquellos “lares” me ocurrieron muchas anécdotas, al tener tanto tiempo libre me matriculé en un instituto para aprender inglés desde cero, donde había muchos “extranjeros”, de todos los países Sudamericanos, muchos Asiáticos: Chinos, Coreanos y sobre todo Vietnamitas, de casi todos los países Africanos y también de muchos del Este de Europa: Rusos, Polacos, etc... Cuando terminábamos las clases nos reuníamos en la cafetería mi sitio preferido, el poquísimo inglés que conseguí hablar lo aprendí allí, y en más de una ocasión se acercaban Estadounidenses y nos preguntaban de donde éramos y cuando yo decía de España, en más de una vez la situaban entre Argentina y Perú o en sitios parecidos, no la ubicaban en Europa, y el que lo hacía, después no entendía como yo podía hablar con Colombianos o Mexicanos el mismo idioma, y el colmo más grande fue cuando me preguntaron si ya había terminado la guerra civil… podría seguir contando más cosas pero dejaré este filón que he descubierto hoy para próximas entregas, GOODBYE, SEE YOUR LATER, TO BE CONTINUED.