El mundo siguió girando
y a la misma velocidad,
pasaron los días,
las semanas,
e interminables meses,
pero ella contaba las horas.
El vacío y el silencio
le acompañaba,
tras la ventana
otra mañana más le saludaba,
demasiado tarde amanecía.
El alba lucha con la madrugada,
la aurora con la oscuridad,
crepúsculo raya el nuevo día
por fin el sol, la luz y la claridad,
las primeras luces, vuelta a la vida.
Otoño dulce otoño…









