El desencanto patrio o todo lo contrario, cuando se
queman banderas o se pitan himnos (no importa del color que sean ni la melodía)
esto deja mucho que desear, cuando se desprecia y ofende lo que tenemos y se
enardeces y exaltan tiempos pasados y grises… algo huele podrido en este país.
Donde se no se sabe si avanzamos o retrocedemos y
encima nos abanderamos como los libertadores de la patria (no importa el nombre,
ni la frontera, ni el idioma…) tan peligrosos son todos extremos unos como
otros.
La provocación por ambos bandos, las chulerías de los
grupos políticos, esa pugna de poder, ese duelo al sol que muchos esperan que
se produzcan, esos lances con quiebros incluidos, esa verborrea que ya no
convencen a nadie, esa “casi” llamada a las armas en pleno siglo XXI…
No digo que me avergüence de ser ciudadano de este
país, pero arto sí que estoy de serlo….
Solución: Diálogos, razonamientos, reflexiones y sobre todo negociaciones… no hay otra.










