Después de tanto caminar,
llegó el momento y paró,
miró a los cuatro puntos cardinales,
y pensó este el instante, el sitio y lugar.
La pesada carga su espalda terminaba,
recorrió inmensas selvas y grandes desiertos,
ciudades llenas y pueblos vacío,
vivió en cuevas lúgubres y lujosos castillos.
Pasó frío gélido y calor con quemazón,
comió majares y superó el hambre,
conoció gente y desconoció multitud,
ahora no sabía si estaba aislado o acompañado.
Lo que si era cierto
es que era el final del camino…

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