Que nadie quiera salvar mi alma,
mis pecados son míos,
y las caídas y errores de igual forma,
son mi energía y viveza.
No roguéis por mis culpas,
ni por mis fallos y olvidos,
la inmortalidad no era mi recompensa,
tengo limpio mi corazón y mi conciencia.
Cansado de veredictos y sentencias…


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