Hago balance entre virtudes y defectos,
cálculo entre dignidades y desperfectos,
las cuentas me salen al cincuenta por ciento.
Lo intento pero no lo consigo,
está claro que no soy perfecto,
ni de joven, ni de maduro.
De niño quise ser grande
y ahora de mayor ser mocito
hoy soy un aprendiz de viejo chiquillo.

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