jueves, 2 de julio de 2026

EL PODER DE LORENZO

Las aspas del pequeño ventilador parecen como si fuera a cámara lenta, mientras el termómetro se mofa de mí subiendo el mercurio a su antojo, y como cantaría Ana Belén en la canción “El hombre del piano”, el calor se podría cortar... 

Así van pasando los calurosos días de verano, el tortuoso bochorno envuelto en una humedad asfixiante, hacen que las horas pasen lentamente y las jornadas parezcan interminables uniéndose las madrugadas a los amaneceres sin un minuto de tregua. 

En la calle el asfalto caliente nos hace más duro el caminar, siempre con la vista al frente para robarles unos metros de sombra al sol, árboles, toldos, soportales…, cualquier resquicio de fresco es agradecido para luchar contra el implacable e incansable “Lorenzo”, que cada momento que pasa nos va ganando la batalla sin remordimientos.

No hay descanso ni premio, día tras día se repite la misma historia, vamos arrancando hojas al calendario y de reojo miramos de nuevo el “Maldito” mercurio que desde la cima del mundo inmune se ríe y divierte, viendo lo vulnerables que a veces se vuelven los seres humanos. Solo podemos consolarnos recordando los fríos días de inviernos que nos vienen a la memoria, evocando noches de chimeneas y de leña consumida por el poder del fuego, y platos de olorosos pucheros humeantes, pero aún falta tiempo para que esto de nuevo suceda. 

Que cada uno de nosotros le ponga remedio a estos males veraniegos como mejor podamos, mientras escribo esto subo un poco más el aire acondicionado y le pongo más hielo a mi gin tónic, que Dios nos coja confesados…

De todas formas el verano va pasando muy de prisa ya estamos a 2 de julio... (Valga la ironía).

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