Se arrojó al vacío,
no intentó abrir sus
alas,
solo tapó sus oídos
y cerró sus ojos.
El suelo se unió con
techo,
las paredes se estrecharon,
desintegrado quedó su
cuerpo,
intacto el alma y su
recuerdo.
El peso de su memoria
pudo más que el
presente,
se libró del pasado
y no quiso un destino
incierto.
Ahora vuela alto...

No hay comentarios:
Publicar un comentario