Como muchos sabéis toda mi época escolar la pasé en un
colegio de curas, aunque tengo algunos malos recuerdos, pero también los tengo buenos.
Recuerdo que durante el curso se celebraba el día del
DOMUND los alumnos participamos con un sobre donde nuestros padres colaboraban
con esta importante obra de caridad.
Nuestro profesores nos contaban los mal que los pasaban
los niños en el continente africano, que incluso se morían de hambre y la
suerte que teníamos nosotros de vivir en este país y que teníamos la obligación
moral de ayudarlos.
La idea siempre me pareció estupenda y más si formaban
parte de las enseñanzas que predicó Jesús de Nazaret uno de mis personajes
favorito a seguir que aún admiro y sigo.
Con el paso del tiempo es increíble que haya gente que
desean que los emigrantes especialmente de África no consigan llegar a las
costas y que el mar se trague los cayucos y pateras cuando cruzan el océano.
Son los de golpes de pecho y de juramentos falsos, son
los fariseos del siglo XXI, está claro que las enseñanzas de “Amaos los unos a los otros” no les sirven, ni tampoco las de la paz y el
amor.
Maldito mundo…


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