Quien me iba a mí a decir, que cuando acabo de cumplir 62 años, me volvería racista y xenófobo, pues eso me está sucediendo.
Siento antipatía y repulsión con los que desprecian y repudian a una gran lista
de personas por motivos religiosos, sexuales, de razas o simplemente de ideas,
la lista es larga por desgracia:
Feministas, pacifistas, ecologistas, ateos y agnósticos,
así como a los de otras religiones, gays, lesbianas, transexuales, a las ONGS, extranjeros,
emigrantes…
Quien me ha visto y quién me ve, imagínate ahora a mi edad sectario e intolerante…

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