miércoles, 9 de septiembre de 2009

Y DIÓ LA VUELTA...



Ya pasó la celebración de Nuestra Señora de Regla, donde los chipioneros de a pie no quieren oír hablar de feria y otros ven antigua y caduca la nominación de velada, pero nadie define con exactitud tal evento religioso que de una manera u otra casi siempre termina envuelto en polémica. 

Todavía se recuerda el año que el paso de la Virgen “dudó” durante varias horas que recorrido tomar, si la avenida que lleva su nombre o la de Sevilla, todo esto desatando un escándalo en el ámbito nacional, que hizo peligrar las procesiones de años venideros.
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¿Quién no guarda en su memoria las corrosivas e hirientes críticas de algunos personajes a nuestra desaparecida y querida Rocío Jurado? Esa fidelidad cada 8 de septiembre hizo que algunas voces se alzaran en contra, voces hoy calladas para siempre, que posiblemente sean las que más lágrimas públicas derraman al recordarla.
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Los cambios de ubicación han sido el colmo de todos los males, nadie parece estar contento, ni vecinos, ni comerciantes de la zona; suciedad, excrementos, olores y sobre todo ruido, mucho ruido, molesto hasta hace unos años para los habitantes de los alrededores del Parque Blas Infante y ahora les toca el turno al sector del Santuario. Tal vez la solución a esta historia interminable, la tengan que dar nuestros gobernantes actuales, y puedan dar respuestas a este y a un sinfín más de problemas, solo se trata de escuchar a todas las partes, vecinos, comerciantes, “feriantes” y por supuesto a la Comunidad Franciscana, porque no podemos obviar que esta celebración es religiosa antes que festiva, algo que se olvida con bastante facilidad y frecuencia.

Es curioso como a veces la controversia nos ciega y no vemos más allá de lo que nos gusta una discusión, yo me planteo que pasaría si esperásemos a esa flota de autobuses que cada 8 de septiembre acuden puntual a su cita y le preguntásemos a uno por uno de sus viajeros que llegan desde los lugares más recónditos, ¿Qué piensan de todo este debate? Seguramente nos responderían con sorpresa, porque no les importa como se llame, ni donde se encuentre la dichosa “feria o velada”, su misión es clave, acuden a ver una Virgen “Rara” y posiblemente “Milagrosa”, algunos con esperanza, otros con curiosidad, pero seguro que la única polémica será ponerse de acuerdo en el horario de vuelta. 

Tal vez deberíamos de aprender de los que año tras año manifiestan esa sincera devoción y cuando “LA SEÑORA” se da la vuelta, solamente piden salud para volver...

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