jueves, 6 de noviembre de 2014

CONVERSACIONES CONMIGO MISMO...



Últimamente no sé como lo consigo pero hablo mucho conmigo mismo, no es que me pregunte y me conteste… eso daría mucho que hablar y tendría que mirármelo, simplemente me vienen a la mente recuerdos del pasado y parece como si lo estuviera viviendo in situ con imágenes y diálogos, sobre todo me viene la invocación de mi niñez…

De niño nunca destaqué ni en estudios, ni deporte, ni en nada…, nunca colgué un diploma en el salón de mi casa ni gané una dorada medalla, pero que no por ello tuve ningún tipo de complejos y alteraciones, quizás pequé de tímido y retraído pero me fue bastante bien.

Después de diez largos e interminables años en un colegio de curas, pasé de querer ser un mártir misionero en África a estar a la diestra del Padre pero a más de mil kilómetros de distancia, aludo que en aquel colegio hasta el recreo era una asignatura…

No participé en ningún teatro de navidad o fin de curso, ni mucho menos entré a formar parte del coro, que era el mayor prestigio que se podía conseguir, simplemente me limité a pasar de puntillas durante todo aquel tiempo, me camuflaba como un camaleón para no llamar la atención y me mimetizaba todo lo posible para pasar inadvertido en aquel lugar tan inhóspito y agreste y sobre todo soporífero y monótono, por lo menos a mí me lo parecía.

Mientras mis compañeros corrían tras un balón soñando en convertirse en el nuevo “Johan Cruyff” famoso jugador de fútbol de los años 70, yo soñaba con tocar la guitarra y cantar en inglés, ninguno de mis camaradas triunfó jugando al balón pie, ni mi persona aprendió ni a tocar la guitarra y mucho menos hablé y canté en el idioma de William Shakespeare.

Veis ya estoy de nuevo hablando solo espero no me haya escuchado nadie, al final tendré que mirármelo…

7 comentarios:

María A. Marín dijo...

Lo mejor de hablar con un@ mism@ es que siempre nos damos la razón...lo peor sería discutir y que tuviera la razón el otro...(¿?)
Me voy a pedir nº para el loquero...

carol mellado dijo...

Cuidaito con lo que te cuentas. Un beso amigo. Por cierto, eres Carlito.

Maripaz dijo...

Jajajaja, conversar con uno mismo es síntoma de madurez. Se mira el pasado, se piensa en el presente, y los días vuelan...
Me encanta esa foto de Mamé niño y su mirada profunda, como profundo es su corazón!!

Marinela dijo...

Cuando se pasan muchas horas sólo, es normal que la mente se distraiga en largas conversaciones con uno mismo.
No es extraño que así sea.

Saludos.

Genín dijo...

Haces bien en confesártelo a ti mismo por que te da la gana, a veces es bueno y relajante... )
Salud

Alicia dijo...

Hablar con uno mismo y recordar es el mejor ejercicio para el alma

Naranjito dijo...

No hace falta que te lo mires, te lo digo por experiencia. Cuando trabajo de noche y estoy solo, hablo con las máquinas y les cuento mis batallitas. A las siete de la mañana hay que hacerle un reset general. ¿me comprenderan?. Creo que si.
Un abrazo.