lunes, 23 de enero de 2012

MUNDO "CASI" PERFECTO


Tenemos la costumbre de exagerar y magnificar casi todo, y eso también nos pasa con las relaciones personales, cuando hablamos de alguien podemos excedernos tanto en elogios y engrandecimientos como en despropósitos y barbaridades, pasando “fulano” a pasar tener una vida de santo, calificando de buenísima e inmejorable persona, y en el otro extremo tenemos a “mengano” que lo describimos como una alma del averno, juzgándolo de ser un elemento sin escrúpulos y maléfico convirtiéndole en poco menos que en un demonio.

Cuando más tardes tenemos la oportunidad de obtener nuestras propias versiones de tan singulares personajes, descubrimos que “fulano” no es el ángel o espíritu celeste que no quisieron hacer ver y que “mengano” no tiene cuernos, cola y tridente como nos hicieron hacer creer.

Ese tipo de etiquetas nos hace evaluar muchas veces erróneamente a bienaventurados y malvados, al tener una idea ya preconcebida. Sin querer nos convertimos en jueces abriendo nuestras puertas de par en par o todo lo contrario cerradas a cal y canto, sin dar más opciones… acatando y valorando más las opiniones de los demás que la nuestras propias, antes de actuar pensemos…


17 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Los juícios sobre los demás siempre han de ser propios.

Montserrat Sala dijo...

Hola Mamé: Cuanta verdad hay en tus palabras. Pero existen otros supuestos que no señalas. Por ejemplo:
Cuando una persona que tenias y te habían dicho que era oro, compruebas, al poco de tratarla que solo es hojalata.¡menuda decepción! ¿verdad?.
Te envío un fuerte abrazo.

Fiaris dijo...

para pensar.
cariños

Alicia dijo...

Pues sí que es verdad..

Mos dijo...

Bueno, Mamé; eso que dices pasa casi siempre. Y, a veces, sin querer.
Yo creo que hay que darle un margen a la gente, un tiempo de conocimiento de las personas. Para esto más que otra cosa vale aquello de "Por sus actos los conoceréis". Lo de prejuzgar puede dar lugar a errores muy grandes; a no conocer a personas extraordinarias que pueden aportarte cosas positivas y con las que congeniar perfectamente.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

MariluzGH dijo...

Debemos ser personas de criterio en todos los ámbitos de la vida, sobre todo cuando nos referimos a los demás, así ni caeremos en el error de prejuzgar ni induciremos a los demás nuestros criterios personales.

un texto para reflexionar, sin duda

abrazos :)

josefina dijo...

Si metemos mucho la pata, y no aprendemos.
Un beso

Genín dijo...

Tienes razón, no es fácil conservar el criterio propio, pero hay que hacerlo, los demás con demasiada frecuencia no sienten como nosotros y tampoco piensan igual, hay que conocer a las personas para hacerse una idea real de como son.
salud

Encarni dijo...

Yo pienso que todo es relativo. Verás a veces esas personas que son criticadas de un bando u otro, tienen sus seguidores y sus detractores. Si existe afinidad lo más probable es que una persona criticada negativamente, pase a ser una buena amistad y también viceversa; alguien que en un principio estaba en un altar, por la poca afinidad existente pase a caer del pedestal.

Sin embargo yo te diré que nunca me he fiado de las críticas, ni positivas, ni negativas, las proceso por mi criterio. Además Mamé, cada uno de nosotros, tiene una manera bien distinta de ser dependiendo de la persona con la que estés. En general somos los mismos,pero por poner un ejemplo, no nos mostramos igual con una persona simpática que con otra que no lo sea. Así que todo depende.

Un abrazo

Mercedes Pinto dijo...

Cuánta razón llevas, si esperáramos un tiempo prudencial para hacer un juicio sobre alguien, es posible que lo dejáramos sin hacer.
Tus post siempre son lecciones de vida. Me alegra visitarte de nuevo.
Un abrazo.

Dilaida dijo...

Dice el refrán que "no todo es oro lo que reluce" y te puedo asegurar que esa es la pura realidad.
A las personas hay que conocerlas y eso significa verlas, tratarlas,...
Bicos

Alfonso dijo...

si yo te contara, la de veces que me he equivocado, no ya por lo que me digan, si no por una primera visión, por el aspecto, por mi juicio propio... A patadas.

caritabaston dijo...

A veces, juzgamos a las personas a la carrera sin tener conocimiento alguno de la misma, y lo malo, es que luego no reconocemos nuestro error...Un saludo...TONY

Sara O. Durán dijo...

Muy buen tema amigo. Hay que aprender a cerrar la boca cuando de criticar se trate y no ser exagerados, "ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre"
Un saludito lindo.

SEMA MIRANDA dijo...

Lo mas fácil es etiquetar, aun cuando luego te equivoques, lo peor es no reconocer tu error y sobre todo pedir perdón.

nocheinfinita dijo...

Lo de poner etiquetas nos encanta, y claro luego es difícil quitarlas.

Un abrazo

P.d. Yo también estoy escuchando lo último de Manolo García :)

María A. Marín dijo...

Porque no pensamos es por lo que se hunde el prestigio personal de alguien.
Con motivo de la muerte del "Pozí" tenemos ahí un desgraciado ejemplo: Hay gente en el pueblo que no querían ni que dijeran que él era de aquí. Seguro que ahora, que ya no está, es una bellísima persona...¡anda ya!
Decía un cante flamenco: "el verdugo mata a un hombre, y una mala lengua a muchos"

Besos