lunes, 3 de octubre de 2011

LAS COSAS QUE PIENSAS PERO NUNCA DICES...



“Te quiero, perdóname, tienes razón, confío en ti, te entiendo, ¿Cómo estás?, anímate” y otras tantas con las que haríamos un poco más felices a toda esa gente que día a día pasan por nuestras vidas. 

¿Por qué nos cuesta tanto? ¿Por qué anteponemos el pecado de la soberbia a la virtud de la humildad? Tal vez la respuesta se encuentre en un exceso de autoestima, por la que el “TU” va quedando siempre en segundo lugar. Frase celebre la de Confucio es la de “Amar y reconocer los defectos de quien se ama y reconocer las buenas cualidades de quien nos odia, son dos cosas durísimas bajos el cielo”. Pocas personas son las que realmente tienen la capacidad y la valentía de gritar a los cuatro vientos sus pensamientos e ideas que le harían dueños de sus palabras y esclavos de sus silencios o al contrario.

Es una utopía que cada uno de nosotros pudiésemos expresarnos sin cortapisas, ni censura, con la libertad suficiente para dar opiniones o pedir perdón, sin sentirnos vencidos o ridículos y quizás solo sea cuestión de pundonor más que de sentimientos. El otro lado, tal vez el más oscuro es el que nos permite la crítica y sacar lo negativo de todo aquel que nos rodea, sin sonrojarnos ni apelar a la vergüenza. 

El ser humano siempre está más dispuesto a ejercer el perfil más nocivo que el tolerante, así nos va como nos va, donde debería triunfar el amor y la amistad lo hace el odio y la aversión, puede que después de tanto millones de años habitando la tierra, aún no estemos preparados para vencer ciertas situaciones.

Por eso al despertar deberíamos comprometernos a expresar todo lo maravilloso que llevamos dentro, porque seguro que aunque sea una ínfima parte, todavía quedará alguien dispuesto a escuchar. Tal vez por la reciprocidad de la historia no debería ser tan difícil el esfuerzo.

17 comentarios:

Dilaida dijo...

¡Qué bonito todo lo que dices!. Tienes razón, la realidad es otra completamente distinta y en parte es porque en el momento que bajas la guardia, el que está a tu lado si puede ya te esta pisando.
En este mundo estamos para competir, caiga quien caiga, más dinero, más amigos, más seguidores... y esa continua competición nos estresa tanto que nos hacemos insoportables hasta para nosotros mismos. Vamos dejando gente por el camino como si fuesen fardos, cuando alguien no interesa, miramos hacia otro lado.
Pero lo peor de todo es que nos creemos los mejores y la culpa siempre es de los demás "yo soy divina" todos los "otros" son unos desgraciados que no me entienden.
Bicos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Suscribo íntegramente todas y cada una de tus palabras. También el comentario de la amiga Dilaida.
Este mundo deberíamos hacerlo más transitable y los que tengan ganas de guerras y jaleos que se vayan a uno aparte, ¿no te parece?
Pero la humildad y la nobleza no son valores en alza para nuestra propia desgracia. Aunque, de forma individual, hay que comportarse de manera ética, aun con quien es vil, pues en el pecado lleva la penitencia.
Un placer leerte, amigo Mamé.

Mos dijo...

Cierto es, Mamé: A la gente le cuesta mucho decir lo que siente, pararse a pensar qué esperan de nosotros, escuchar a los demás,incluso decir algo bonito, algo que anime al otro, algo que ayude al contrario. Pero eso sí, cuando somos nosotros los que necesitamos ayuda, entonces sí que queremos atención y premura de los demás.
La mayoría de la gente tiene muchos valores; algunos tan ocultos que no se ven, otros los tienen en demasía pero su altivez y prepotencia hace que dejen mucho que desear.
Buena entrada, Mamé. Para llevar a la práctica todo lo que dice.
Un abrazo dese mi orilla.
Mos.

Genín dijo...

Que razón tienes, amigo, deberíamos ser capaces de cada día que nos levantemos de la cama, antes de nada, todavía sentados en ella, decidir que nos íbamos a poner en "modo positivo", y a partir de ahí, hacerlo, seguro que seriamos mas felices y haríamos mas felices a mucha gente.
Salud

Liova dijo...

Hola Mamé!!! Te diré algo, cierto que es fácil endulzar la vida a lo demás, no cuesta tanto como creemos!!!! Una palabra amable, una sonrisa... tantas y tantas cosas tan simples pueden abrir muchas puertas y agradar a los demás!!!! Pero... lo ideal sería que fueramos todos así, no basta con que yo lo haga y muchos no sean así conmigo!!! parece una cadena verdad???? Ójala todos fueramos más humildes, otra gallo nos cantaría!!!! BESITOS Y SALUDITOS MUY CARIÑOSOS DESDE CÁCERES.

Eastriver dijo...

Mamé, quiero ser de los tuyos. Porque me gusta lo que dices, y yo también lo pienso.

De todas formas la sinceridad, si no hay una autocrítica profunda antes, puede ser muy peligrosa. Sólo podré ser honesto contigo si te digo lo que pienso, y si previamente he comprendido que yo no soy mejor que tú. Porque de lo contrario la soberbia vuelve a comerse a la humildad, a la sinceridad, a todo lo que se le pone por delante.

Anna Jorba Ricart dijo...

Mamé, tu escrito lo suscribo desde la primera hasta la última letra...
¿sabes que la sinceridad y decir lo que piensas te trae muchas veces, cuando topas con gente intolerante a la que no se le puede llevar la contraria, disgustos y problemas?...
En la vida real y en la virtual tambien.
Un abrazo y que la comunicación no se rompa.

mercedespinto dijo...

Nos hemos acostumbrado a mentir, a mentir constantemente, hasta tal punto que hemos perdido la confianza en nuestro prójimo y por eso no nos escuchan. Y lo peor de todo, confundimos la sinceridad con la mala educación.
Un abrazo.

Encarni dijo...

Mamé, en estos dos últimos años mi vida estaba conjugada en un nosotros en todos los ámbitos, pero te puedo decir que la experiencia al ser en varios sectores para mi ha sido demoledora, todavía estoy en fase de recuperación. He tenido que ser muy asertiva, y defender mi punto de vista pero no sabes cuanta energía se necesita. En otros casos he tenido que utilizar el silencio, en más de una ocasión he preferido el silencio y la retirada a tiempo. Tal vez sea cobardía por mi parte, pero a veces lo prefiero.

En fin, que casi hago una confesión.

Un abrazo.

emejota dijo...

Tras tan buenos comentarios solo me queda afirmar lo que dices, e intentar ir un poquito más lejos.... las palabras ya no me sirven tanto ..... son los hechos los únicos que me valen. Siento ser tan radical, pero chico, es que ya me puedo permitir ese lujo, viene con el paso del tiempo. Se adquiere tras una serie de "muertes" consecutivas a lo largo de la vida. Besso.

Jose Vte. dijo...

La sinceridad es que casi nunca ha estado muy de moda, es más facil decir algunas mentiras o mentirijillas, aunque sean piadosas que afrontar realidades.

Yo acabé encontrándome en la situación hace cinco años, en parte, por no saberme callar a tiempo ante posturas hipócritas.

genetticca dijo...

Totalmente de acuerdo, me complace que haya gernte que vive para si mismo y para los otros.

Un abrazo

http://seixanta-genetticca.blogspot.com/

María dijo...

Razón tienes más que un santo, pero, yo siempre ando poniendo peros...,
pienso que lleva razón el refrán que dice: "Cuanto más te agachas más se te ve el culo"
En mi vida he pedido infinidad de disculpas y he recibido pocas idem.

Besos

PD: Ahora ya no uso el navegador Chrome sino el Mozilla. Te lo digo por lo del correo de hoy.

josefina dijo...

Me ha dado mucho que pensar esta entrada que has escrito hoy, como siempre muy acertada.
Un abrazo

Alfonso dijo...

Ummm, ¿Y debería yo decir todo lo que realmente yo pienso? ¿todo, todo? ¿ser realmente sincero?
No sé yo hasta que punto me haría bien eso ... soy un actor :(

Sara O. Durán dijo...

Estupenda reflexión... Yo si expreso todo lo que quiero a las personas. Ignoro si a ellos les haga bien, pero a mi me hace DEMASIADO bien. Mientras más odiosa es la persona, con más cariño y dulzura se lo digo, pues es como es por la mucha falta que le hace recibir una palabra dulce. Tal vez ese día le alegre un poquito su vida. Es mucho muy gratificante ver sonreír a un amargad@. Nada nos cuesta ser amables, pero auténticamente, desde el fondo del corazón. Y nos beneficia muchísimo.
Échale mucho anís a tu vida.

Rafael Sánchez Martín dijo...

Nos han educado, sobre todo a los hombres, a no exponer demasiado nuestros sentimientos, sobre todo los buenos. Nos parece que nos hace vulnerables reconocer que amamos, que tenemos puntos débiles, que hay cosas que nos pueden hacer llorar, que necesitamos a los demás... y sería una verdadera revolución lanzarnos a la calle y abrazar a los amigos cuando nos apetezca, ofrecer nuestra ayuda siempre, recordar a quienes queremos cuanto los queremos. Es verdad que no es fácil pero nada es fácil en esta vida y hacer esto no traería grandes beneficios mentales. Así que voy a empezar desde hoy: Mamé, eres un tío grande, te tengo un grandísimo cariño, cuando nos veamos te daré ese abrazo que nos merecemos!