viernes, 30 de diciembre de 2011

MENSAJE CASI REAL...



“Me llena de orgullo y satisfacción…”.

Mi mensaje no puede empezar así… yo solo quiero desearos unas Felices Fiestas a todos los seguidores de “Tomara que tu viera…” y a los que no lo son, a los fieles lectores y a los visitantes esporádicos, a los conocidos y a los anónimos, a los que vinieron para quedarse y a los que pasaron de puntillas… a todos vosotros una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo 2016.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Y AHORA LA LOTERÍA...


De pequeño para mi las fiestas de Navidades daban comienzo cuando llegaban las vacaciones en el colegio y un día por la mañana me despertaba con el canturreo de los niños de San Ildefonso en la televisión.

La jornada del sorteo de la Lotería de Navidad era el día de la salud de todos aquellos que no tuvimos suerte en el, recuerdo como a la hora del almuerzo poníamos el telediario veíamos como los afortunados felices y contentos relataban que harían con el dinero del premio, todo eso saltando y brincando de alegría salpicando cava por doquier, y nosotros contentos viéndolos cuando algunos de los agraciados relataban que se habían repartido un montón de millones de las antiguas pesetas entre trabajadores de una pequeña empresa o entre los clientes del único bar de un perdido pueblo.

Si antes todo el mundo pensábamos en que nos gastaríamos el dinero si nos tocara ahora todos decimos que lo utilizaríamos para pagar… que contradicción. Está claro que este sorteo todavía mantiene una magia especial aunque nunca nos toque, pero no por ello seguimos soñando despierto que algún día la Diosa Fortuna nos visite, mientras eso sucede nos quedará la ilusión… suerte a todos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

MI CUENTO DE NAVIDAD



(Esta entrada está dedicada a todos aquellos que no les gustan “demasiado” las Navidades).

Anoche soñé que de repente la celebración de la Navidad había sido suspendida del mes de diciembre, gracias a un referéndum democrático en el que el "NO” había salido ganador por una mayoría absoluta y aplastante.

Se acabó el árbol, el Belén, los Christmas, los grupos de campanilleros y los villancicos, el sorteo de la lotería, los polvorones, el turrón, los mazapanes y los pestiños, las zambombas, las panderetas y el anís, la cena del día 24, la mesa con velas rojas, el pavo y la vajilla buena, las reunión de la familia y los amigos, la Misa del Gallo, el alumbrado de las calles y los adornos de los escaparates, estrellas, campanas y guirnaldas, el Día de los Inocentes, la Puerta del Sol, las campanadas de fin de año, las uvas de la suertes, el anillo de oro en la copa de cava, los buenos deseos y las felicitaciones, los cotillones, las visitas de Santa Claus, de Papá Noel, de San Nicolás, de Melchor, Gaspar y Baltasar, de la cabalgata de Reyes, de regalos, de caramelos y el roscón, de una noche “muy especial” de nervios donde los niños les cuestan conciliar el sueño… y muchas otras pequeñas grandes cosas insignificantes pero imprescindibles.

La Navidad ya está aquí…

jueves, 15 de diciembre de 2011

LOS SONIDOS DEL SILENCIO





“Y en la desnuda claridad, yo vi diez mil personas, tal vez más. Gente hablando sin decir nada, gente oyendo sin escuchar, y ninguno se atreve a perturbar los sonidos del silencio”. Esta es una estrofa de una canción compuesta en el año 1964 por Paul Simon y Art Garfunkel que aun tiene la misma frescura y vigencia que el día que se publicó, porque la temática sigue siendo latente en una sociedad que padece la soledad y el aislamiento de sus congéneres, como pan nuestro de cada día.

Habitantes que moran en edificios que rozan el cielo, donde conviven cientos de vecinos y no se molestan en conocerse, ni tan siquiera en saludarse cuando comparten un mismo ascensor; y luego son capaces de llevarse horas delante del ordenador “chateando” con personas a las que nunca probablemente van a ver y que posiblemente les mentirán en cuanto al nombre, la edad, la procedencia, la profesión e incluso en el sexo.

A pesar de que las grandes tecnologías nos dominan, las distancias son más cortas, los avances de la humanidad corren a pasos agigantados… el futuro ya esta aquí, pero vivimos en el reino de la incomunicación. Llamamos incivilizados a nuestros antepasados, los que vivían en cavernas, donde los ancianos de la tribu daban a conocer sus conocimientos a los más jóvenes alrededor del fuego, y a la luz del mismo relataban historias de cacerías pasadas o la de las hazañas de algunos de sus miembros; en aquella época el ser humano no podía ser autónomo ni autosuficiente tenía la necesidad de relacionarse para poder defenderse o conseguir alimentos y ante todo sobrevivir, hoy preferimos ser independientes y anónimos, pero aun así nos proclamamos seres inteligentes y civilizados, porque ya no pintamos en las cuevas, ni cazamos mamut y mucho menos escuchamos los consejos de nuestros mayores.

Y al final ¿Qué es lo que se gana y que lo que se pierde? Con tanta cultura e información, si no sabemos utilizarla o lo hacemos mal, casi todo son palabras vacías que forman frases que no dicen nada en conversaciones para oídos sordos que se niegan a escuchar. Ahora tenemos “amigos” australianos, chinos o de cualquier rincón del planeta, pero no nos molestamos en conocer a los convecinos del barrio o del edificio, preferimos seguir escuchando “Los sonidos del silencio…”.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

OTRA TARDE ENTRETENIDA





El pasado sábado mi amigo Yago y yo realizamos una de las actividades que más nos gusta cuando nos encontramos, que no es otra que ir a darle de comer a las gaviotas, les damos el pan sobrante de la semana que el va guardando para cuando llega la ocasión.

En este tiempo el mar anda algo revuelto, y a las gaviotas les he muy difícil el encontrar alimentos, cosa que ellas agradecen cuando alguna alma caritativa se acerca para ofrecérselo, realizando mil y una pirueta para conseguirlo, creando un espectáculo que más quisiera El Circo del Sol, tanto para Yago como para mi es un disfrute, eso lo podéis ver en las fotos.

En la última foto está con su amigo “Blacky” cada día que pasa no se si su querida mascota se le parece más a el o al contrario, los dos tienen cara de traviesos e inquietos pero sobre todo de divertidos, pues así pasamos otra tarde de sábado entretenida y barata…

martes, 13 de diciembre de 2011

MALICIA EN EL PAÍS DE LAS ZANCADILLAS...



Siempre me ha sorprendido mucho cuando alguien dice la frase “matar el tiempo” que se utiliza cuando nos referimos al realizar alguna actividad que nos gusta y la disfrutamos pero no la valoramos lo suficiente porque nos resulta gratis o barata. Pasear, leer un libro, escuchar música, ver una película, nadar en la playa o simplemente tomar el sol, creo que más que matar el tiempo lo que hacemos es todo lo contrario, es vivirlo y más que perderlo, lo ganamos.

No todo lo caro es bueno y lo barato es malo, darnos cuenta que en nuestro Rólex de oro, la hora dura 60 minutos como en el antiguo Casio, descorchar una botella de vino de 300 euros cuando realmente lo que te apetece es una cerveza “fresquita” o colgar un cuadro de Miró en el cuarto de baño, todo esto a veces se convierte tan solo en una banalidad humana que en más de una ocasión hemos criticados, pero que quizás en la que todos pecaríamos… ya que en esta situación se roza la envidia.

En estas fechas festivas que se acercan, todos por unos días nos embriagamos de paz y amor, y nos llenamos de buenas intenciones para el próximo año. Mientras tanto los anuncios de la televisión de las ONG,S nos hacen saber la suerte que tenemos, mostrándonos imágenes de niños desfavorecidos y desafortunados de países lejanos, problemas que nosotros solucionamos con un golpe de mando, cambiando a otra cadena, donde un famoso cava nos desea una Feliz Navidad y un turrón hace reunir a una familia alrededor de una mesa llena de viandas.

Es triste que solo en esta época nos volvamos tan solidarios y fraternales y que el resto del tiempo no queramos quitarnos la venda que no nos deja ver la pobreza, indigencia y miseria… que muchas veces la tenemos delante de nuestras propias narices y lo único que hacemos es apartar la mirada, y casi siempre nos consolamos pensando que no tenemos la culpa y mucho menos la solución a la adversidad de nuestros semejantes.

Giovanni Boccaccio decía que “La pobreza no disminuye la nobleza de nadie, la riqueza sí”. Por eso algunas personas tendrían que ser algo más pobre “invirtiendo” en nobleza cambiando avaricia por generosidad y mezquindad por honestidad. ¡Está claro que el Espíritu de la Navidad ya se acerca...!.

domingo, 11 de diciembre de 2011

QUE SUERTE...



Hoy me levanté con el pie izquierdo, rompí el espejo, tiré la sal sobre el mantel, abrí el paraguas dentro de la casa, pasé por debajo de una escalera, se me cruzó un gato negro, le di una patada a una lata, llevo un jersey amarillo, las tijeras se cayeron y se quedaron entreabierta y en mi calle vivo en el número 13, pues a pesar de todo eso la suerte me sonríe...

Estoy vivo, muy vivo… puedo divisar el horizonte infinito en el mar, siento los besos y los abrazos, paladeo todos los buenos sabores que me da a degustar la vida, oigo el canto de los pájaros y la música que produce la brisa del viento, huelo el perfume y los aromas de las flores, está claro que la suerte me acompaña…

viernes, 2 de diciembre de 2011

"FUEGO QUE NO QUEMA" (Concurso de Paradela)



El fuego de la chimenea me hipnotiza y me envuelve en un duermevela haciéndome pasar minutos y al final horas delante de ella, el volátil humo gris me hace ver figuras de bailarines que danzan como no queriéndose quemar sus puntiagudos y desnudos pies en las rojas brasas candentes.


El olor tan peculiar que los viejos troncos de madera quemándose inunda toda la estancia, poco a poco se van consumiendo y cada minuto que pasa una despiadada metamorfosis los va transformando de dura leña a inerte ceniza…


El agradable calor lo es aun más cuando corro los visillos y me asomo a la ventana y tras los cristales imagino por unos instantes el frío que debe de hacer fuera, y de nuevo vuelvo la vista a la chimenea sintiendo un fuego que no quema… las luces y las sombras juegan en la pared, se agachan, se esconde, se agrandan, se encogen… y me acompañan… y tengo la sensación de no estar solo en Paradela…