domingo, 3 de abril de 2011

EL CALLEJÓN DE LAS PROMESAS QUE NUNCA SE CUMPLIERON...



Las luces como cada noche parpadean hasta que al final una a una se van apagando y la oscuridad vence la batalla a la luz, con la penumbra vuelven a renacer los nefastos pensamientos, la tristeza lo inundaba todo, los recuerdos por mucho que lo intenta le hacen derramar una helada lágrima.

Tras la ventana la luna está afligida y lastimera, porque hoy no ha venido a visitarla su estrella, la que más reluce en el cielo, ¿Dónde estás? Se pregunta una y otra vez, con la callada por respuesta.

En el callejón dos gatos famélicos maúllan rompiendo el silencio rebuscando diamantes en los cubos de basuras, el último borracho noctámbulo se lleva a la boca una botella de vino barato, mientras recorre la ciudad indagando un corazón perdido en una partida de cartas jugada contra la vida, maldiciendo por siempre su suerte.

Las sombras juegan en las esquinas se prolongan y se acortan como si de una broma macabra se tratara, mientras el viento agita la herrumbrosa y vieja farola.

En la otra acera… en la otra orilla la fauna más diversa, luchan contra el frío y pregonan sus mercancías a bajos precios, ofreciendo rebajas por el cierre del negocio, en besos de contrabandos y caricias vacías, en el otro extremo dos cadáveres andantes trapichean con la última dosis que les devuelva el brillo a sus grises y tristes existencias.

Un pobre mendigo duerme refugiado entre cartones en lo soportales dentro de un cajero de un rico banco, ignorado por los viandantes que pasan a su lado.

Una pareja de inmigrantes anhelan el día que puedan volver de nuevo a su tierra, atrás quedaron pateras y cayucos para cumplir sus sueños que muchas veces solamente fueron horribles pesadillas, ansias pisoteadas de un futuro mejor.

Pasan las horas, y el primer rayo de sol nos anuncia un nuevo día en la jungla de asfalto y alquitrán, los personajes nocturnos vuelven a sus guaridas, oscuras y salubres cavernas en los suburbios de las periferias de una sociedad que les vuelven las miradas cuando se cruzan en sus sendas.

La ciudad despierta, el bullicio inunda las calles, el aire como siempre contamina el ambiente, pero para algunos nada cambia, porque la vida sigue igual. Bienvenidos al callejón de las promesas que nunca se cumplieron, porque al final esto solo ha sido otra desdichada noche de bohemia…

16 comentarios:

Adoyma dijo...

Mamé, noche de bohemia fecunda en escritura, en pasión de letras y con el corazón a horcajadas en el callejón de la vida.

SEMA MIRANDA dijo...

tambien nuestra rutina inunda nuestra vida y se hace interminable la noche hasta que llega el dia. Dicen que con el sol parecen las cosas de otro color y que se ven de otra manera, pero,pienso que nó que sólo las tiñe de un azul oscuro.

Alfonso dijo...

Fuera de casa., fuera del mundo :(

josefina dijo...

Mamé,preciosa y muy triste entrada, a mi en particular no me gusta, aquí, en la ciudad salir por la noche, siempre veo gente marginal que sufre y no puedo hacer nada, solo pensar que tambien tendran una madre que sufrirá y seguro que no puede hacer nada por cambiar la situación.
Un abrazo

Mos dijo...

Estupenda entrada. De esas para leer en la radio con una apropiada música de fondo a eso de la medianoche.
Así es, Mamé: La vida sigue igual. Al menos para la mayoría pero, mientras tanto, alguien desde un rinconcito chipionero nos describe la noche con aire bohemio y nos remueve un poco por dentro con las realidades más cotidianas.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Dilaida dijo...

Es in texto precioso, me gusta mucho.
Bicos

Genín dijo...

¡Magnifica entrada Mamé, te felicito sinceramente!
Y si, la vida sigue igual...
Salud

emejota dijo...

Estoy de acuerdo con Genín, me ha gustado mucho la duda persiste: Todo cambia y nada es o Todo es y nada cambia. Un fuerte abrazo.

mariajesusparadela dijo...

ole

Maripaz Brugos dijo...

Mamé, la primavera ha llegado a tí con fuerza, despertando el poeta que llevas dentro.
La entrada de las olas y ésta, lo demuestran.
La noche y sus misterios...
Abrazos primaverales

ana dijo...

La noches son más oscuras para unos que para otros, y los días más luminosos para los más favorecidos por la vida, noches y días bohemios. Relato de una dura realidad.

nocheinfinita dijo...

Bohemia e ilusión.

Son perdedores pero nos conmueven, me quedo con esos personajes.

Un beso

noche

Princesa115 dijo...

Me ha encantado la entrada, es preciosa...Una noche en la ciudad donde todo parece que se detiene, que la oscuridad paraliza la actividad del día. Esos bohemios que viven la noche, sus pensamientos y sus sentimientos.
Precioso, de verdad

Un abrazo

Anna Jorba Ricart dijo...

Una entrada de primera Mamé...Has descrito las situaciones con detalle...
¿y lo que encierran esas noches de bohemia que no se ve?
Un saludo.

María dijo...

¡Estupendo el relato!
Muy bien, Mamé.
Besos
PD: No tenía que coger el metro ayer, todavía no pasa por el pinar...iba de médicos, hijo, la edad.

Cristóbal S. dijo...

Magnífica entrada Mamé...después dirás que no te va la poesía. Esto es prosa poética de la buena. Y bastante más realista de lo que parece. Un saludo, amigo.