miércoles, 6 de abril de 2011

¡¡¡¡¡¡UUUUUAAAAAAAHH!!!!!



Desde pequeño me fascinó el personaje de TARZÁN, por la libertad e integridad que en el se representaba y que aún hoy día me crea cierta admiración y envidia, que suerte poder vivir en plena selva y tener un gran apartamento encima de un árbol sin tener que pagar contribución ni ningún otro impuesto, y además con todas la comodidades, con agua corriente, con baño y cocina, y hasta con un ventilador fabricado con hojas de palmeras y decorado con todo lujo de detalles, que más quisiera IKEA, acompañado con un servicio de “mayordo-mono” llamado CHITA, y a la voz de “Ancagua Chita” todas la mañanas le preparaba el desayuno, un gran huevo frito de avestruz, sin colesterol “del malo” ni nada.

TARZÁN vivía acompañado de “su compañera” la guapa e inteligente JANE y de “su hijo” BOY, “Chico” en inglés de la jungla, y para moverse y darse un “garbeo” por los alrededores tenían su propia flota de vehículos siempre a su disposición, sus amigos los elefantes, para el y su señora uno familiar, el más grande de la manada y para el “niño” uno más pequeño, un utilitario. No tenían perro pero si un león que se llamaba SIMBA.

Yo no se como se las apañaba, que a pesar de vivir en el “campo” TARZÁN siempre iba muy “escamondao” y limpio inmaculado, solo llegaba sucio a casa cuando tenía que salvar a un explorador que se había caido en las arenas movedizas, y no era raro que a la hora de darse un “bañito” le atacara un cocodrilo, que después de un “centrifugado de mil una vueltas”, no se de donde sacaba el cuchillo y directo a la yugular, (Yo siempre pensé que era el mismo cocodrilo que le tenía manía).

El se llevaba muy bien con todos menos con sus vecinos “LOS CANÍBALES” que no paraban de “darle por saco”, cuando no era un asunto de esmeraldas, era un cementerio de elefantes y si no una mina de oro... y es que allí había de todo como en el Carrefour.

No había una semana que no llegaran furtivos cazadores o que un avión se cayera (Por allí tendría que pasar una ruta comercial, porque no tiene otra explicación), la cosa era que TARZÁN siempre tenía la casa llena de gente y cuando se despistaba un poco siempre secuestraban a JANE o a BOY, menos mal a CHITA “que lo venía venir” y que se iba corriendo a buscarlo, que para eso estaban la lianas con las que recorrían toda la selva, (Ni el Metro era tan efectivo y rápido), y a grito pelado iba avisando que ya estaba llegando, para disgusto de los malos, y “repartiendo lo que no había en los escritos” lo arregla todo a su forma y al final todos felices, y cada uno para su choza… Que ingenuo éramos en aquellos tiempos ¡¡¡¡¡¡uuuuuaaaaaaaaahh!!!!!, o algo así (Es que no se como se escribe el famoso grito de la selva) THE END.

11 comentarios:

María dijo...

Moraleja: Que por muy lejos que te vayas a vivir, no te libras de las visitas.
¡Qué buenos ratos de sesión de tarde viendo esas pelis, una y otra vez, siempre las mismas!

Besos levanteros

Mos dijo...

Era nuestro entretenimiento por excelencia: ir al cine y ver las pelis de Tarzán. También por la tele que entonces, sólo eran dos cadenas y tan ricamente.
Un abrazo de Mos desde su orilla.

Genín dijo...

jajaja Si, también era mi héroe preferido, hubo un tiempo que para mi era lo mas de lo mas del cine.
El pobre murió loco perdio creyéndose Tarzan en la vida real, me imagino que en la residencia de ancianos debian odiarlo, todo el dia el tio saltando por ahí y voceando su potente grito, aunque ya no lo seria tanto, a lo mejor el pobre se "iba" al gritar...jajaja
Bueno, en serio, que descanse en paz ese actor de nombre impronunciable que tanto me hizo disfrutar.
Salud

Princesa115 dijo...

Es cierto Mamé, a mi también me gustaba las tardes de sábado cuando en plena pantalla aparecía la película de Tarzán. Siempre me pregunté cómo podían vivir con tanta comodidad con tan pocas cosas, era la envidia en aquella época de todos.

Un abrazo

Isabel Martínez Barquero dijo...

Cómo he disfrutado tu texto. Es genial.
Sí, amigo, yo también quiero un apartamento en un árbol sin pagar contribución y todos esos adelantos de la selva tarzanesca, con su Chita para todo.
Ay, qué hermoso es soñar entre las lianas de la niñez.
Un abrazo.

impresiones de una tortuga dijo...

Me lo he pasado leyéndote mejor que viendo sus películas, ¡que agudo!.
El callejón de las promesas..., un poco triste, pero el poema de las olas ¡genial!.
Un abrazo, mi querido Mamé.

mariajesusparadela dijo...

Pues ese del anuncio creo que estuvo casado con Tita Cervera, que ya ves, vive en la ciudad, tiene un museo, se amarra a los árboles con cadenas...pero las lianas, solamente para liarla.

Dilaida dijo...

A mi me apasionaban las pelis de Tarzán, sólo mo me gustaba cuando tenía que luchar con el cocodrilo o saltaba de liana en liana para acortar distancias (yo le tengo pánico a las alturas, pero me encanta la vida al aire libre).
Bicos

La viajera mas lenta. Madrid Paper Art dijo...

Que buenas las películas de Tarzán, y que graciosa y bien contada está tu forma de ver su mundo.

Yo también me apuntaría a vivir en un árbol, a transportarme en liana o elefante y no en metro, a coger los frutos de los árboles, frescos y dulces, con una mona tan lista y muchas aventuras.

Gracias Mamé, he disfrutado mucho!!

Un gran abrazo

emejota dijo...

Es lo que tienen estas cosas de ciertos recuerdos añejos, que siempre se encuentran en un precioso envoltorio de novedad e inocencia. Un fuerte abrazo.

Anna Jorba Ricart dijo...

La fantasia está servida y esta familia selvatica era especial y lo del grito inconfundible en los des plazamientos....necesitaban poco, lo imprescindible para vivir, caza y pesca, poca ropa y se les veia bien.