viernes, 15 de junio de 2012

"CASAS, PISOS Y CHALERES PARA ALQUILAR..." (Historias de mi pueblo)


ESQUINA DEL BAR GLORIA (CHIPIONA)

Con el paso del tiempo en Chipiona han ido desapareciendo costumbres y personajes que antes eran habituales y usuales en nuestro pueblo, y en estos momentos se encuentran por desgracia en peligro de extinción.

Quisiera recordar hoy a los acomodadores y acomodadoras  autóctonos que existían no hace mucho por nuestras calles y plazas.

Aparecían como por arte de magia después de la temporada de lluvias, salían como los espárragos y los caracoles con los primeros rayos de sol y con ellos se anunciaba el final del invierno y el inicio del buen tiempo y por supuesto la temporada estival, tenían un territorio muy peculiar y definido, se concentraban en un banco que había en la avenida de Regla, junto al bar Gloria que en muchas ocasiones era ampliado a un tamaño bastante considerable  con sillas de playas de todos los modelos y colores, que utilizaban como cocina, comedor y sala de estar y sobre todo de oficina, ya que allí se pasaban la mayor parte del día, observando con cautela y prudencia la estación de autobuses de los Amarillos su gran fuente de ingresos. Mientras esperaban sigilosos a que pasaran por su lado los nuevos visitantes y futuros clientes recién llegados de ricas y lejanas tierras, que más de una vez huían sobresaltados cuando varios de ellos se les acercaban y voz en grito pelado le repetían aquello “casas… pisos… chaleres  para alquilar” sin entender que era lo que realmente estaba sucediendo.

Y si por el contrario el nuevo visitante pasaba por aquel lugar en su coche, en más de una ocasión era abordado y cercado, teniendo que frenar en seco el vehículo para evitar un atropello o accidente e intentando al mismo tiempo cerrar la ventanilla, no dando crédito a lo que estaba pasando, sin encontrar una respuesta sensata a aquel trance nunca vivido antes.

Estas situaciones han pasado casi al olvido y gran parte de culpa la tienen las nuevas tecnologías y avances técnicos, los teléfonos móviles y sobre todo internet con la infinidad de paginas Web que hay de “alquileres varios”, originando una feroz y brutal  competencia, ya que el venidero pupilo se salta el arraigado don del protocolo, suprimiendo el eslabón de la cadena, contactando directamente con el propietario de la casa cerrando ellos mismos el negocio.

Como en los programas de televisión tan en auge, que nos traen a la memoria las imágenes del pasado, las preguntas que yo me hago son las siguientes ¿Dónde están los acomodadores y acomodadoras de antaño? ¿Quién ha usurpado sus sitios? ¿Qué les deparó el futuro? Interrogantes a las que no encuentro respuestas.

El verano ya esta aquí porque… ya calienta el sol.

8 comentarios:

Ceferina dijo...

En mi pueblo existía una figura parecida que eran los corredores, se encargaban de hacer de intermediarios entre alguien que quería vender una casa y el comprador. Su labor consistía en mediar en el trato y llegar a un acuerdo entre ambos: por desgracia también han desaparecido.
Buen fin de semana.

María A. Marín dijo...

Se tuvieron que quitar de la calle por mor de la ley, que reguló su profesión, teniéndose que dar de alta y de ahí que pasaron a otro nivel.


Saludos

mariajesusparadela dijo...

Las agencias se han quedado con su trabajo.

Alfonso Saborido dijo...

Total, ya no hay dinero ni para alquilar...

Abuela Ciber dijo...

Por acá no se sentaban en plazas, pero habia muchas familias que conocieno a los vecinos se encargaban de mostrar las casa y alquilar o vender.
Ahora se ha ido regularizando y por supuesto quienes hacen esos menesteres pagan por sus futuras jubilaciones.

Me acuerdo tanto de Doña Rosa....en su bicicleta dale que dale por el balneario.(acá balneario es cerca de la playa)

Cariños

Genín dijo...

Si, por aquí se llaman corredores, siguen funcionando.
Los únicos acomodadores que yo conocía eran los de los cines...
Salud

Ángela dijo...

Una bonita historia sobre tu pueblo.

ARO dijo...

Las nuevas tecnología son armas de doble filo; positivas por un lado, negativas por el otro.