viernes, 29 de junio de 2012

¿DÓNDE ESTÁN LOS CINES DE VERANO...?



Uno de los mejores recuerdos de mi niñez, era el paso por la Avenida de Regla camino de la escuela y encontrarme con la grata sorpresa de que estaban blanqueando la fachada del cine de verano “Gran Cinema”, eso era sinónimo de que se acercaba la época estival y lo más importante, se acababa el “tortuoso” colegio. El mejor de los premios de estar de vacaciones, consistía en poder ir al cine de noche, ya que el resto del año solo había función infantil los domingos a las cuatro de la tarde, por lo que la nocturnidad significaba toda una aventura a nuestra corta edad, era imposible salir más tarde de la diez sin compañía adulta.

En mi pueblo en aquellos años existían más cines de veranos, el Calatrava, el Álvarez Quintero y el Avenida, pero restringido para mayores de 18 años, mientras el Gran Cinema se especializaba en proyecciones toleradas para todos los públicos, convirtiéndose en un templo espiritual donde los más pequeños soñábamos con nuestros héroes favoritos, desfilando ante nuestros atónitos ojos piratas, romanos, indios y vaqueros, monstruos del espacio y todo tipo de bicho viviente al que no llegábamos con nuestras mentes a imaginar.

Este lugar tenía su propio encanto y un olor muy característico y peculiar, olía a jazmines y damas de noches y otras veces a bocadillos de tortillas, con un techo que cada anochecer lo visitaban cientos de estrellas, una sala donde los niños podíamos degustar de nuestro sabroso paquete de pipas de un “duro”, tirando las cáscaras al suelo sin ningún tipo de remordimientos y los mayores fumarse un paquete de tabaco sin que fuera pecado....

Antes de cada proyección ponían el NODO, que era una especie de informativo de la época, se iniciaba con la inauguración de algún pantano, carretera o escuela para huérfanos, todo ello entremezclándose con la factoría SEAT donde se fabricaban los anhelados seiscientos, luego un recorrido por el heroísmo de los niños de la Operación Plus Ultra, las copas de Europa del Real Madrid y como no, la llegada de la turista un millón a Mallorca con ensaimada incluida y como colofón los grupos de bailes regionales amenizaban con jotas o sevillanas los llamados Festivales de España, haciéndonos ver la suerte que teníamos de vivir en este maravilloso y soleado país.

También recordar la salamanquesa que recorría tranquilamente toda la pantalla y se paseaba por las zonas prohibidas de Jane o las entrepiernas de Tarzán y cuando la película nos parecía aburrida nos distraíamos, viéndola cazar mosquitos, mientras “el muchachito” salvaba a la chica, ella se cenaba una mariposa nocturna. El inicio del filme era recibido por un caluroso aplauso, así como sus escenas más intrépidas, donde el caballo del bueno siempre al final corría más que el del malo. Cuando terminaba la película y ya en la calle dependiendo del género que hubiésemos visto, nos transformábamos en Fu manchú, en Toro Sentado, en el Zorro o en la Mona Chita, luchado contra árboles, papeleras, bancos o con todo aquello que se nos ponía por delante.

El final del verano lo asumíamos con tristeza, cuando la Virgen de Regla de daba “la vuelta” a partir del 8 se septiembre, Chipiona se volvía gris, oscura y casi siempre lluviosa, era como si por arte de magia se ocultara su luz y de nuevo la vuelta al colegio. A veces cuando miramos hacia atrás, no nos damos cuenta de todas aquellas pequeñas cosas que hemos ido perdiendo por el camino, “alguien” tendría que hacer un homenaje a esos Cines de Veranos, por lo que han representado para aquellos que hemos tenido la suerte de disfrutarlos, para unos la libertad, para otros los recuerdos familiares y para la gran mayoría, el despertar hacia la adolescencia e incluso los primeros besos perdidos que hoy todavía huelen a jazmín... Más cine por favor…  
                                                       

7 comentarios:

María A. Marín dijo...

En mi infancia también hubo cines de verano.
La casa de mis padres estaba cerca de uno de ellos y cantidad de veces me dormía con el sonido de las películas que en mi imaginación se convertían en otras.

Saludos

Genín dijo...

Me acuerdo de esta entrada, me alegro porque significa que todavia tengo memoria...jajaja
Salud

Mos dijo...

Eran algo agradable, festivo y emocionante eso de ver las pelis en el cine de verano con los amigos o los hermanos. Magia pura para gentes sencillas.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Montserrat Sala dijo...

Hola desde el Norte Mediterraneo. Pues mira no hace tanto que yo tambien em hacia esta pregunta. Y es que en varano era una buena solución.
A mi me gustaba ir. o sera porqué los solares estan ocupados con los espacios para compras, restaurantes, terrazas, pequeñas salas que resultann con menos coste.
Todo se va pasando de moda, y estos espacios todavia mas.

mariajesusparadela dijo...

Firmo el comentario de Genín...

Alfonso Saborido dijo...

Me acuerdo... y tenian su encanto, mas que los 3D de ahora

Alfonso Manuel Torres Romero dijo...

Me acuerdo yo que con 5 años o pocos mas vi en el cine de verano de Chipiona la pelicula Bang Bang chiqui Bang Bang, pelicula de un coche, lo vi junto con todos mis primos, mis tios y mis padres, comiendo como decia uno con pipas de a duro y sobre unas escaleras que estaban al fondo del cine, escaleras de ladrillo u hormigon, ahora mismo no recuerdo bien, pero si de lo bien que lo pasaba y de los recuerdos que tenia de esa epoca y de la gente que me rodeaba.