lunes, 14 de marzo de 2011

MI CAMINO DE SANTIAGO


Hacía mucho tiempo que quería escribir sobre el Camino de Santiago, pero siempre que lo intentaba no conseguía dar comienzo, porque quiero expresar tantas cosas en tampoco espacio, que me quedaba en blanco y las musas nunca aparecían. Cuando escuchaba las palabras, Hospitaleros, Jacobeo, Albergues, Etapas, Credencial, Románico, Peregrino… a mí me sonaba siempre a magia.
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El hacerlo era una utopía que creía que nunca realizaría, no podía utilizar las vacaciones de un año y pasármelas andando, era más por falta de tiempo que por ganas, pero de pronto mi vida dio un giro, disponiendo de mucho tiempo libre y aún de más ganas de realizarlo. El Camino puede ser una experiencia religiosa, cultural, turística, gastronómica, deportiva o todas juntas.
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Todo empezó en octubre del 2005, esta aventura se inició en los Pirineos, en la misma frontera francesa en Somport, llegar allí ya era complicado, trenes, autobuses, taxis y todo eso muy lejos de nuestro pueblo. Recorrimos las provincias de Huesca, Pamplona, Logroño y Burgos, ese primer año hicimos cerca de 400 kilómetros y ya en el 2006 lo empezamos en la misma Catedral de Burgos, y cruzamos las provincias de Palencia, León, Lugo y A Coruña, andando los 500 kilómetros restantes.
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Durante este largo recorrido, pudimos visitar los monumentos y lugares más pintorescos de toda la parte norte de la península, desde el Monasterio de San Juan de la Peña, el Castillo medieval de Javier, el templo más misterioso del románico español, la Ermita de Santa María de Eunate, la Catedral de Burgos declarada patrimonio de la humanidad, la Plaza de Regla en León, la Cruz del Ferro en Foncebadón, el Monte de Gozo y al final el Pórtico de la Gloria o la Plaza del Obradoiro ya en Santiago de Compostela.
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Pudiendo disfrutar de la gastronomía más variada y exquisita de todos los lugares que íbamos visitando, el cocido montañés, el cocido maragato, el pulpo con cachelos, el cordero lechal, le olla podrida, el botillo del Bierzo, la cecina de León, la morcilla de Burgos, el queso de tetilla, los espárragos de Navarra y los más apetitosos platos típicos de cada comarca, así como sus elaboradas reposterías.
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Y como no, sus vinos y licores, los caldos de la Rioja, el albariño, el ribeiro, los orujos Gallegos, el pacharán de Navarra, todo esto rodeados de pueblecitos, ríos, montañas, páramos, valles, llanuras, sol, lluvia, nieve, calor, frío, barro y mucha naturaleza, y con una compañía de expertos caminantes y amigos, lo más importante.
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Describir el ambiente que se vive en los albergues es difícil, en más de una ocasión era una convención de las Naciones Unidas, había gente de los cinco continentes, muchos europeos, canadienses, norte americanos, de todos los países sudamericanos, sobre todo brasileños gracias al escritor Paulo Cohelo y algún que otro japonés y coreano. Aquí no se distingue de edades, razas, nacionalidades, sexos y hasta de religiones. En los albergues de peregrinos por muchas tarjetas de créditos y mucho poder adquisitivo que el caminante posea, dormirá en las mismas camas, utilizará las mismas duchas y servicios y comiendo la misma comida. Eso hace que seamos más humanos al encontrarnos en las mismas condiciones, se ignoran los perjuicios y las ataduras de la vida ordinaria y te unes en los obstáculos e imprevistos que vayan surgiendo en el día a día.
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El final del camino es la Ciudad del Apóstol, donde se realiza el ritual del peregrino en la catedral, dirigiéndonos primero al Pórtico de la Gloria, la obra cumbre del románico en los caminos de la peregrinación, luego a la oficina del peregrino (La Casa do Deán) y colocarnos el último sello en nuestra credencial al tiempo que recogemos nuestra “merecida” Compostelana. Y para completar el ciclo ritual ascendemos al Camarín del Apóstol para darle un efusivo abrazo. Dando por terminada esta andanza, ¡Buen camino, a los futuros peregrinos!
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14 comentarios:

Marta dijo...

mamè
que valentia, me encantaria hacer como minimo un tramo de ese camino.
Todos los que lo han echo lo han vivido de distinta manera.
No se como seria el mio.
Es una asignatura pendiente.
petonets, per tu.
Tus musas volvieron, creo que tienes mucho que contarnos....

Genín dijo...

Que envidia me das!
Que te quiten lo bailao...
Algo que me encantaría hacer, que se que nunca lo haré porque mi pata chunga no me deja...
Salud

Jose Vte. dijo...

Te envidio, a pesar de lo duro que debe de ser. porque aunque además de comer bien y ver grandes monumentos, también deben de salir unas ampollas en los pies de la leche, además de mojarse, pasar calor, etc. Pero debe de ser toda una experiencia de las que no se olvidan nunca.
Yo no creo que pueda hacerlo nunca, quería haberlo hecho éste año pasado, pero cuando se lo dije al médico, con una sonrisa burlona, me dijo que yo mismo. Y yo mismo pensé que mejor lo dejo para otro año u otra vida, porque mejor "no meneallo"

Un abrazo

josefina dijo...

Tiene que ser estupendo, es algo que yo no haré. Pero igual que lo cuentas tú me lo conto un familiar y le gusto mucho. Enhorabuena por haberlo logrado y ahora contarlo.
Un abrazo

emejota dijo...

Un disfrute leerlo. Una maravilla de experiencia. Un acicate para el corazón. Con veinte años menos lo haría, ahora .... con esta fragilidad que me acompaña...... ya no. Un fuerte abrazo.

¡Ves como la musa ha volado a tu encuentro!

Dilaida dijo...

Pues el Camino de la Vía de la Plata también es muy interesante y a ti te queda más a mano, anímate.
Bicos

María dijo...

Sana envidia me das, amigo.
A ver si este verano encuentro a alguna persona de ley que desee caminar a mi lado...
Todas las veces que he estado en Santiago de Compostela he ido en autobús...¡que royo!

Besicos

Alfonso dijo...

No he hecho ese camino, ni creo que lo haga, tiene algo de montaje que no sé, me causa un cierto rechazo. Es como hacer el camino al Rocío. Me echa para atrás.
Sin embargo, me fui de camping con 20 años a Jaca y estuve en Somport. En tren, no veas que paliza. 24 horas tardamos en llegar desde Jerez, parando en Madrid. Pero claro, tenía 20 años. Ahora no lo hago ni loco.

felicitat dijo...

Preciosa entrada Mamé. Me alegra leerte tan optimista. Las fotos son preciosas. Creo que vale la pena el camino, lo que se experimenta, el fruto que sale de ello. Yo no lo he hecho, pero caminar por aquí, en estas montañas me produce esa sensación. Besos.

caritabaston dijo...

Es una de las asignaturas que tengo pendiente como tú sabes, y que me gustaría realizar, como ya lo hemos comentado alguna que otra vez…Un saludo…TONY

Maripaz Brugos dijo...

Como te envidio Mamé...estoy segura que me gustaria hacer el camino o un trayecto largo.
No sé, quizá algun dia...

mariajesusparadela dijo...

Ahora, como Dilaida aconseja, coge la Via de la Plata.
Paras en nuestra casa (la de ella y la mía) y terminas el camino en Fisterra, que es lo obligatorio.
Allí, en el Finis terrae, se acaba el mundo: merece la pena.

Mos dijo...

Todo un lujo haber hecho el Camino.
Cantidad de anécdotas y experiencias vividas y que no olvidarás fácilmente.
Lo mejor el compartir y no mirar raza, ni condición social, ni nivel económico.
Todos por igual.
Buen post, Mamé.
Un abrazo desde mi orilla.

Princesa115 dijo...

Es mi asignatura pendiente y algún día tendré que aprobarla, más ahora que lo has contado con tanta ilusión y alegría.

Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia.