viernes, 6 de julio de 2012

Y UNA LÁGRIMA CAYÓ EN LA ARENA...




España cada día que pasa es más Europea, con lo bueno y malo que eso conlleva, y eso lo digo por las noticias acaecidas en los últimos tiempos, la alarmante desaparición de los chiringuitos playeros de nuestras costas y sobre todo de las Andaluzas, en nuestra tierra estos establecimientos tienen un arraigo muy fuerte que viene desde antaño, son negocios familiares que han ido pasando de padres a hijos durante varias generaciones, y de la noche a la mañana una ley venida de lugares lejanos que probablemente carezcan de costas que obligaran extinguirse de nuestras queridas playas, desconociendo el gran problema que causará a muchos habitantes de estos municipios, ya sean dueños, trabajadores o simplemente usuarios.

Los chiringuitos de todas las playas turísticas tienen su  espécimen autóctono que debido a esta normativa tendrá tendencia a su declive, este tiene sus propias costumbres y características; por esta zona calzan chanclas de plásticos que le duran varias temporadas, pantalón blanco inmaculado sujetado por riñonera amarillo fosforito, del que se despunta una pronunciada “barriguita cervecera", camiseta de tirantas para aprovechar el lucimiento de un tatuaje en uno de los brazos del rostro de una virgen o cristo de su barrio, así como una gran “vegetación sobaquera” que se asoma para el disfrute de todos los allí presente, también se puede acompañar con un cordón grueso de oro alrededor del cuello con el escudo de su equipo favorito de fútbol y para terminar una gorra de visera con la publicidad de una famosa marca de telefonía móvil que su nieto consiguió en una interminable cola de promoción este mismo verano. El solo necesita una barra para apoyar el codo, una tapa de pimientos fritos, una cervecita fresquita y hacerse amigo del camarero más gordo que se encuentre detrás del mostrador, al que en más de una ocasión le hará que le invite a una copita por “aquello de la conversación...”.

Esta persona será capaz de pasar todas las vacaciones de su vida en un paraíso costero, pero hará años que no se baña, ni dará largos paseos por la arena mojada, ni mucho menos se tumbará en una toalla para tomar el sol embadurnado de cremas, el no puede perder su tiempo en esas tonterías, teniendo tanta vida social por realizar, convirtiéndose el chiringuito en una ONG muy importante por las labores sociales y humanitarias que en el se realizan, ya que es la única razón por la cual estas personas bajarán a la playa con esposas, hijos y nietos, evitando más de una discusión, pelea o bronca familiar que podría acabar hasta en el divorcio, porque esta es la única forma que estos individuos puedan permanecer tantas horas rodeados de los suyos.

Ahora que está en auge proteger a seres indefensos como los bebes de focas, camaleones o linces... aunque estos no sean ibéricos, habrá que tomar una determinación y pasar a la acción para prevenir tal desastre por mucho que se empeñe la Demarcación de Costas de Andalucía. 

Desde este humilde escrito solo solicito el indulto para esos templos y cenobios llenos de cultura popular que durante tantos años han acompañado nuestros días de veranos, mi imaginación no llega a alcanzar como puede ser un día de playa sin poner un pie en uno de ellos. Pero lo que si tengo claro es que el chiringuito es una señal de identidad de nuestra tierra… 



Homenaje al desaparecido chiringuito "El Sardinero".

P.D. Y al  terminar de escribir este texto, una lágrima cayó en la arena…

14 comentarios:

Eastriver dijo...

Muy buena la ironía, me hiciste sonreír, pero también diré que no te imaginas cuánto desprecio a esos especímenes autóctonos que tan graciosamente describes. Suelen ser un compendio de lo que menos me gusta en el ser humano: el machismo, el desprecio al saber, los excesos, la soberbia intelectual, la homofobia... Ahora bien, los chiringuitos sí me gustan, pero por favor, habitados por seres humanos!

Dilaida dijo...

Los tiempos y el progreso nos obligan a ir poco a poco olvidando las viejas costumbres.
Bicos

emejota dijo...

Quita, quita no me lo recuerdes, ahhh si yo contara las navajas que nos tomábamos en un chiringuito de Isla Cristina. Mejor no sigo. Bsss.

Genín dijo...

Vente para acá, anda, aquí siguen los chiringuitos y sus fieles acudiendo a ellos!
Salud

María A. Marín dijo...

Pues no veas tú la lágrima cómo va a encontrar la arena... lo más seguro es que caiga encima de un veraneante, o en la toalla, o en la nevera cargada de viandas, o en ... y yo me pregunto ¿debajo de esa masa de gente hay arena?

Saludos

mariajesusparadela dijo...

¿En la arena cayó tu lágrima?

Montserrat Sala dijo...

Mamé: Si se cae una lágrima en al arena, no se por que vericuetos legara a la arena. Parece que algunos sitios, lo va a tener mal.

Recibe un cordial saludo veraniego.

nocheinfinita dijo...

Jeje, si hasta el chiringuito tuvo su canción del verano.

Un saludo

Abuela Ciber dijo...

Gratisimo leerte y aprender aspectos que hacen el diario vivir en tus tierras.

Por acá no se dan y , eso que tenemos una extension costera grandisima.

Cariños y buen fin de semana, muy disfrutable por allá dada la estacion.
Por acá abrigandonos porque el frio se vino juntito!!!

Maripaz Brugos dijo...

Jajaja, Mame, que bien has descrito las playas y sus gentes. Muchas lágrimas caeran en la arena si cada vez hay menos chiringuitos donde familias enteras viven de las ganancias del verano.
Uf, que penita que nos prohiban nuestras costumbres.

José María Arroyo Bermúdez dijo...

Yo de playero tengo poco, pero cuanta razón tienes. No se cortan un pelo para montar un complejo hotelero que joda 14 km de costa de por vida, y en cambio le ponen pegas a un chiringuito que se desmonta en invierno. La Demarcación de Costas está dirigida por una patulea de mafiosos de tomo y lomo que se han hecho los dueños del corral y en la costa se hace lo que les interese a ellos "en particular" Si lo sabré yo, que he tenido que moverme por esas ciénagas. Una lástima, quitan chiringuitos, pero fomentan botellones... una lágrima creo que es poco.

estrella dijo...

Hola Mamé!!
Excelente retrato de los chiringuitos,aquí en el Levante también forman parte de la costa y es una pena que se estén quitando pues forma parte de nuestra cultura.
Esa especie autóctona de la hablas también,el que hace "codos" en la barra,es auténtica,jajaja!!!,junto a sus familias y a lo "guiris".

Un abrazo reivindicativo de lo nuestro!!!

Ceferina dijo...

Lo describes tan bien, que lo veo y no he podido más que reir.
¿ Donde hay que firmar ? No me imagino en la playa sin un chiringuito. No entiendo nada... qué mal hacian. Ninguno.

dolega dijo...

Oye que vengo leyendo de adelante para atrás y que cuanto más leo pues más me gusta el sitio, entonces que si no te importa me suscribo y me quedo por aquí ¿Vale?
Saludos
Pues no me he podido suscribir. Cuando le doy a atom no me redirecciona bien.