miércoles, 24 de marzo de 2021

BLA, BLA, BLA, BLA...

El hampa y los bajos fondos en estos momentos visten de chaqueta, corbata y trajes caros y encima los seleccionamos y los designamos nosotros levantando nuestras manos, ¿Le echamos el ojo a ellos o ellos a nosotros? Qué más da…

Cambian de correas pero son los mismos canes, nos ofrecen baratijas y bisuterías, y ellos se quedan con las gemas y las piedras preciosas, los diamantes ruedan por el suelo pero ya sin brillos, perlas con lustres pero falsas, topacios de espejuelos artificiales, rubíes imitados de cristal… nos engatusan y nos embaucan, nos creemos que nos seducen y nos embelesan, pero no es así, solo nos catequizan y nos adoctrinan, y nos dan muchísimo gato por liebre… y nos conformamos con las migajas y encima dándoles las gracias.  

¡Señoras y señores! El presentador nos anuncia que en la pista del gran circo de la vida, llega el turno de los humanos adiestrados, criados en jaulas y amaestrados: mayordomos, recaderos y algún ayudante de cámara, todos ellos nutridos, cebados, pero sobre todo amansados… mientras el látigo chasquea y restalla, el público se aplaude y vitorea a si mismo…

En los tiempos que corren defendemos ideas y conceptos en los que ya ni creemos, solo lo hacemos por inercia y disciplina.

Hablamos de los problemas del mundo, pero nos callamos con los de nuestro barrio, eruditos a mansalva, soluciones rápidas y con abundancia, sin riesgo, ni seguridad, nos miramos y vemos lo fácil que es discutir y parlotear…  

“Cuando el ojo de una persona dice una cosa, su lengua otra y su corazón otra cosa distinta, estamos delante de un tipo de persona que no sirve para nada” Gandhi.


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