martes, 14 de julio de 2009

CENOBIOS, TEMPLOS Y BARES...



Hoy me ha venido a mi memoria los bares de veranos de los años ochentas y el primer recuerdo ha sido las aglomeraciones de juventud que se registraban en la Avenida de Sevilla, en el mismo edificio que es hoy “Supersol”, la antigua fábrica de alcohol Ntra. Sra. de Regla, allí en aquella época se encontraba quizás uno de los sitios de copas más peculiares que hemos tenido en Chipiona, primero se abrió “La Púa”, viniéndome a la mente aquel trozo delantero de un coche “dos caballos” encima de la puerta dándonos la bienvenida, y justo al lado “La Pala” que era de los mismos dueños, el decorado de “La Pala” era una obra aún por terminar allí podíamos ver hormigoneras, andamios, bombos de agua, sacos de cemento y yeso, y todo tipo de herramientas, así como sentarnos en un monto de ladrillos rodeados de cubos de mezcla, los servicios eran dos casetas antiguas de madera de la playa, de franjas blanca y roja, allí terminábamos casi todas las madrugadas ya que era lo último que cerraba, recogiendo toda la variopinta fauna nocturna.

Aun no existía el término “botellón” todo lo que se consumía en la calle, antes había sido adquirido en las barras de los establecimientos, cosa impensable en los tiempos que corren.

Intentaré recordar los locales más emblemáticos en aquellos años, pero puede que se me olviden algunos.

En frente del Hotel Chipiona estaba “El no se lo digas a mama” y después se llamó “Mama ya lo sabe”, muy cerca de allí “El Kailua” y detrás “El Chiquero”, y en el antiguo cine Álvarez Quintero “La Raya”, detrás de la parada de los Amarillos entrábamos en “La Chalupa”.

En los aledaños del castillo nos encontrábamos con “El Komo-Mola”, que años posteriores se denominó “El Kalamocha”, no nos podemos olvidar de que en aquella zona había dos singulares “bodegas” con mucha solera, preferencia de la juventud de aquellos momentos “El Castillito” y “La Bodeguita de Ríos” más tarde conocida por “El Pirli”, que aún hoy perduran con mucho éxito.

También en la Avenida de Sevilla podíamos visitar “El Alay” una magnifica terraza que era un gran jardín bar-discoteca, y enfrente del bingo “El Catre” y no olvidarnos de mi querido y recordado “Tarsis” donde se escuchaba la mejor música del momento.

Rememorar las noches en el “Mohama”, del “Bugui 1” y como no del “Picoco” un lugar que ha sabido adaptarse con los tiempos renovándose constantemente.

Seguro estoy que se me habrá olvidado algunos de aquellos cenobios, templos y bares en los que pasábamos las noches, aquellos veranos de los ochentas, donde íbamos a ver y a ser vistos, donde disfrutábamos de nuestra adolescencia a base de bailes, risas, copas y charlas.

De todas formas cada uno de nosotros puede hacer su propia lista y evocar sus anécdotas y vivencias personales, seguro que casi todos no sentiremos reflejados en ellas, porque vivíamos con gran intensidad la calle, que era una verdadera escuela de calor…

P.D. “El Respostaero”, “La Cuadra”, “El Boiro”, “El Alemán”, “El Caki”, “El Beru”, “Los Pepes”, “El Hache”, “El Shakatak”, “El Gloria”, “Villa Blanca”…

2 comentarios:

david dijo...

Recuerdos inolvidables de los que vivimos todos y cada uno de esos lugares, Ayer me estuve acordando precisamente del kailua y la pala. El flexo tambien tuvo su momento recuerdas? gracias por remover nuestros recuerdos.David.

Esaú Rodríguez Pastorino dijo...

Buenos recuerdos....., creo que olvidaste comentar "El Chusco"...., lo conoces?