lunes, 28 de junio de 2010

EL TIEMPO VUELA...


MI HERMANO ANTONIO Y YO EN EL CURSO 1970

Hace unos días me vino a mi mente una evocación de mi niñez y más concretamente de los días de escuela, era una anécdota que me ocurrió si mal no recuerdo en el año que cursé tercero de E.G.B. curso impartido por el Padre Martín, yo estudié en el Colegio Virgen de Regla, más conocido por “La Escuela de los Curas” sería el año l972 o el 1973, era un examen de matemáticas y uno de los problemas a resolver era hallar la edad que tendríamos cuando llegara el principio del siglo XXI o sea el año 2000, la solución era fácil solo teníamos que restar al número 2000 el año del nacimiento de cada uno de nosotros, yo resté la cantidad de 1963 y el resultado que me dio fue 37 que sería mi edad en esa época, cuando halle la solución, mi sorpresa fue mayúscula, los veía tan lejano, tan distante, que parecía de risa, que me podía deparar el futuro a tan largo plazo, por unos momentos, después de aquella prueba todos los alumnos pensamos en voz alta e intentamos imaginar por unos instantes como sería nuestras vidas ya como personas adultas.
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Y surgieron las preguntas ¿A que nos dedicaríamos? ¿Cuál serían nuestras profesiones? ¿Con quien compartiríamos nuestras vidas? ¿Tendríamos una familia? ¿Tendríamos hijos? Hoy ya algunos son ya hasta abuelos ¿Cómo sería nuestro aspecto físico? Y la más importante ¿Seriamos ricos o pobres? Y un montón de cuestiones más nos hizo llenar una hora de clase, lo que si tuvimos claro aquella tarde, fue que todos seguiríamos siendo amigos, pasara lo que pasara, que ingenuos éramos con esa edad.
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El tiempo fue pasando sin que pudiéramos evitarlo, fueron cayendo hojas del calendario, días, semanas, meses y años, y llegó al 2000 y hasta 2013, mucho ha llovido desde entonces. Me imagino que algunos cumplieron sus sueños y a otros se les fueron quedando por el camino, cada uno a su forma y manera habrán intentado ser felices, porque aún los resultados siguen latentes e inacabados y dan comienzo cada segundo de un nuevo día.
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De vez en cuando nos reunimos algunos de aquellos “Chiquillos” de aquel curso, y nos vienen a nuestras memorias recuerdos del pasado, hablamos de nuestros antiguos maestros y de viejos compañeros, de las mañanas frías y lluviosas en aquellas grandes aulas, de los grupos de campanilleros en la Navidad, de los partidos de fútbol interminables en el recreo y esas ganas que teníamos de crecer y hacernos mayores con la intención de comernos el mundo, desconociendo que la infancia es como una vela en el viento que cuando este la apaga ya no brilla más.
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A pesar del tiempo transcurrido es bueno que de vez en cuando renazca el niño que todos tuvimos dentro y pensar que no desapareció por completo, que solo se encuentra aletargado y dormido en alguna parte de nuestro cerebro. Porque al final como dice la canción, este mundo no ha parado de girar ni un solo momento, por muy bien o mal que te haya ido en la vida… Esto es solo nuestro pequeño mundo.

10 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Precioso post.
Aese niño ya le pedí el lunar en otra ocasión.
Aunque seguro que muchas veces ha estado comprometido.
La infancia es nuestra única patria.

Isabel Martínez dijo...

Cuando somos niños, vemos a los de 30 como auténticos vejetes, pero el paso de los años nos va informando del transcurso del tiempo desde otro punto de vista. Ya adultos, volver a la infancia es común y reparador para nuestra alma, porque la llevamos a cuestas y nos conforma como personas. Todos llevamos dentro el niño que fuimos.

Un texto delicioso, Mamé. Me ha gustado mucho.

Eastriver dijo...

Me ha gustado mucho.. qué buen niño debías ser. Lo de ser niño y contar la edad que tendríamos en el 2000 lo hicimos todos, creo. Y mira, tienes razón, las hojas del calendario fueron cayendo y el tiempo fue transcurriendo. Y cómo soñábamos sobre nuestro futuro. Todos nos reconocemos en esta entrada tuya.

belijerez dijo...

Las "niñas" de mi clase nos reunismo todos los años 1 o 2 veces. Del colegio de las Esclavas en Jerez.

Bonita entrada


Salud.

Princesa.triste.115 dijo...

Yo también hacía cálculos de cuánto años tendría en el 2000 y me parecía muy lejano. Ahora no sólo pasó el año 2000, sino que estamos en el 2010. Ya ves que rápido pasa el tiempo.
Y si, es bonito tener al niño que fuimos aún dentro y de vez en cuando que despierte, porque es pura inocencia.

Me ha gustado mucho la entrada, felicidades

josefina dijo...

Es emocionante, recordar cosas de la niñez, yo por ejemplo veía a los quintos (que cada año acudían al cuartel que estaba en mi calle) viejísimos y cuando tuvo que ir mi hijo me parecían unos niños.
Son formas de ver la vida, que pasa sin darnos cuenta.
Un beso

María Arteaga dijo...

Hola amigo.
Cuando alguien viene a casa no hace falta que se quite los zapatos.
Bonita entrada de los años vividos y la infancia. Me gusta.

Un beso de aquellos años.

Alfonso dijo...

Yo leí de chico un texto relativo al año 2000. Me imaginaba las casas redondas y un teléfono por dónde se veía la gente. Pura ciencia ficción. Lo del teléfono fue verdad. Pero lo de las casas, siguen siendo las mismas :)

caritabaston dijo...

–Creo que todos hacíamos cuentas sobre la edad que tendríamos en el año 2000 puesto que lo veíamos muy lejos, pero, como tú bien dices, pasaron los días, las semanas, y lo años, y sin darnos cuenta dejamos atrás ese niño, para dar paso al hombre que todos queríamos ser... Un saludo…TONY

Genín dijo...

Muy bonito tu post.
Es curioso, el niño que hay en mi y que se esconde poco, ha estado presente durante estos últimos seis días, y lo sacó a pasear por una playa Gaditana, mi propia hija...
Salud