miércoles, 27 de mayo de 2020

SEPTUAGÉSIMO SEXTO DÍA DE CUARENTENA


Diario de a bordo: Cuando di comienzo esta historia del diario, la mayor intención era la de dar optimismo y esperanza en una situación nunca vivida, había días que eso no lo conseguía porque era imposible escribir un texto que trasmitiera un ápice de alegría, porque realmente no la había…

En los últimos paseos me resulta muy gratificante ver como poco a poco los negocios se van abriendo y otros están haciendo limpieza para reabrirlos cara a la temporada estival que se acerca a pasos agigantados, los dueños y trabajadores se afanan en limpiar el mobiliario, pintar los locales y sobre todo desinféctarlos y fumigarlos para mayor seguridad, todos están apostando para que este verano “especial” pase con más gloria que pena.

Ahora tendrá que ser el público y sus clientelas habituales las que tienen que responder, siempre siendo responsables y conscientes para que resurjan estos negocios y que sean rentables y puedan fomentar nuevos puestos de trabajos, tan necesarios después de este maldito confinamiento.

Tenemos la obligación de levantar el comercio local, el cercano, el que ha estado al pie del cañón estos últimos meses, los establecimientos de barrios que tanto hemos usado durante esta cuarentena, donde el propietario y sus operarios nos conocen por nuestros nombres y no solo somos una cola de personas desconocidas, ahora es el momento de ser solidarios y recíprocos con nuestros vecinos.

Ya solo será cuestión de tiempo que volvamos a la normalidad, que perdimos tan rápidamente y nos va a costar tanto volver a recuperar…

“Con el tiempo y la madurez, descubrirás que tienes dos manos; una para ayudarte a ti misma y otra para ayudar a los demás”. (Audrey Herpburn).

Ya solo nos queda una lucha de gigantes...


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1 comentario:

Susana dijo...

Por mi parte que no quede. Un bes9